Salí de San Pedro La Laguna, en el Lago de Atitlán, y para cuando llegué a mi hospedaje ya se había ido el día entero. Lancha hasta Panajachel, un shuttle larguísimo hasta Lanquín, y todavía otro transporte de Lanquín al hotel.

Todo eso para ver un río.
¡Hola! Soy Danitza, mexicana, escritora, viajera y fotógrafa. Llevo más de cuatro años recorriendo el mundo como nómada digital, sin casa fija, viajando lento y escribiendo sobre ello. ¡Bienvenida o bienvenido a mi blog!
Aquí vas a encontrar información práctica de los lugares que he visitado, lo que se siente estar en ellos de verdad, y textos sobre mi búsqueda de balance entre la vida y los viajes.
La mayoría de la gente se queda en los alrededores de Semuc Champey una o dos noches, hace el tour de rigor y sigue su camino. Nosotros (my novio y yo) nos quedamos cinco días trabajando desde ahí, con una de las vistas más bonitas que he tenido de ‘oficina’ en mis años de nómada.
Así que con mi nuevo nivel de ‘expertis‘, déjame te lo cuento todo:
¿Qué es Semuc Champey y por qué es tan raro geológicamente, cómo llegar sin morir en el intento, dónde quedarse, cuánto cuesta, si conviene ir con tour, y si se puede de verdad trabajar desde ahí?
¡Listos o no, aquí vamos!
¿Qué es Semuc Champey?

Semuc Champey es un monumento natural en el municipio de Lanquín, departamento de Alta Verapaz, en el corazón selvático de Guatemala. Forma parte del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas y es de esos lugares que, cuando ves las fotos, asumes que están editadas. No lo están (bueno, igual y sí, pero sí se ve así de bonito 😬).
Lo que ves es una escalera de pozas de agua turquesa, apiladas una tras otra a lo largo de unos 300 metros, rodeadas de selva por todos lados. El agua cambia de color según la luz, la temporada y la mineralización, así que va del verde jade al azul turquesa dependiendo del día y hasta de la hora.
Lo verdaderamente raro de Semuc pasa debajo.
El río que se esconde: cómo se formó Semuc Champey
El nombre viene del q’eqchi’, la lengua maya de la región, y se suele traducir como “donde el río se esconde bajo la tierra”. Es una descripción literal.

Toda esta zona se asienta sobre un sistema kárstico de roca caliza, un material que el agua va disolviendo a lo largo de miles de años. Eso produce cuevas, sumideros, túneles subterráneos y, en casos excepcionales, puentes naturales. Aquí pasó exactamente eso. Bloques de piedra caliza cayeron sobre el cañón del río Cahabón y formaron un puente natural, y el río, en lugar de seguir por la superficie, se metió por debajo.
Así que el Cahabón, que es un río con caudal y con fuerza, desaparece bajo tierra por varios cientos de metros y vuelve a salir del otro lado. El punto donde se mete se llama sumidero, el agua entra rugiendo a la boca de la cueva y ya no la vuelves a ver.
Mientras tanto, arriba del puente, el agua que baja de los manantiales de la montaña, filtrada por la selva y cargada de minerales, ha ido esculpiendo la caliza durante siglos hasta formar esta serie de pozas escalonadas. Son dos cuerpos de agua diferentes. Abajo va el río bravo y turbio, y arriba, sobre ese mismo puente, están las pozas tranquilas y cristalinas donde la gente se mete a nadar. Al final del recorrido, el agua de las pozas vuelve a caer al río en una cascada de unos 40 metros.
No es solo un destino turístico
Vale la pena tener presente algo antes de llegar. Esta es una región maya q’eqchi’, y Semuc Champey no fue precisamente un “descubrimiento”. Las comunidades locales llevan generaciones bañándose, pescando y viviendo alrededor de estas aguas mucho antes de que se normalizara la palabra backpacker.
Hoy la conservación y buena parte del turismo de la zona los sostienen las comunidades q’eqchi’ de los alrededores, que trabajan como guías, en los comedores, en los hospedajes y en el manejo del parque.
Lo menciono porque es fácil llegar a Semuc en modo postal, tomarse la foto y no registrar que estás en el territorio de alguien más. Compra local, contrata guías locales, y llévate tu basura de regreso ✨
Cómo llegar a Semuc Champey

Lo difícil es que llegar a Semuc Champey implica un compromiso. No hay forma rápida ni atajo, y no importa de dónde vengas, va a ser un día completo de transporte. El pueblo de referencia es Lanquín, que queda a unos 11 km de la reserva, y prácticamente todo el transporte pasa por ahí.
Desde el Lago de Atitlán (mi ruta)
Yo venía de San Pedro La Laguna, donde había pasado un mes (te cuento todo sobre San Pedro en este artículo), y la ruta fue así:

- Lancha de San Pedro a Panajachel, unos 40 minutos cruzando el lago.
- Shuttle de Panajachel a Lanquín, el tramo largo y pesado del día, con algunas pausas en el camino para ir al baño y comer.
- Transporte de Lanquín al hospedaje, que en nuestro caso ya venía incluido con el hotel.
Casi doce horas de puerta a puerta. Prepárate mentalmente y no planees hacer nada más ese día.
Desde Antigua o Ciudad de Guatemala
Hay shuttles turísticos directos a Lanquín y el trayecto ronda las 7 a 9 horas, dependiendo del tráfico y del estado de las carreteras. Es posible hacerlo, pero no te recomendaría intentar visitar Semuc y regresar el mismo día. Si vas a Semuc, conecta tu viaje a tu siguiente destino desde ahí.
Desde Flores o Tikal
Si vienes del Petén, o vas para allá como fue nuestro caso, el trayecto entre Flores y Lanquín toma alrededor de 7 a 9 horas en shuttle. Es una combinación muy común en la ruta mochilera porque encadena Atitlán, Semuc y Tikal en una sola línea.
De Lanquín a tu hospedaje
El shuttle te deja en la estación de Lanquín, y ahí vas a ver varios hoteles y hostales esperando a sus huéspedes con transporte propio. En nuestro caso, Utopía ya nos estaba esperando (lo agendamos con anticipación) y el traslado venía incluido en la reserva. Fueron unos 15 minutos en camioneta.
Así que si no te quedas en el pueblo de Lanquín sino en la zona cerca de Semuc, coordina el transporte con tu hospedaje antes de llegar. No quieres estar resolviendo eso de noche, en un camino de terracería y posiblemente sin señal de celular.
Dónde quedarse en Semuc Champey

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Tienes básicamente dos opciones y la decisión cambia bastante tu experiencia.
Quedarte en Lanquín te da un pueblo de verdad, con más opciones de comida, tiendas, señal de celular intermitente y transporte más fácil.
Quedarte cerca del parque, donde están hospedajes como Utopía, Greengos o El Portal, te deja a un paso de las pozas y en plena selva, con la consecuencia de que ahí comes lo que hay en tu hospedaje y ya. No hay restaurantes alrededor ni tienditas. Y la señal de celular es prácticamente inexistente.
Mi experiencia en Utopía
Antes que nada, esta NO es una recomendación pagada. Literalmente estoy escribiendo mi experiencia y no tengo ninguna relación con el hotel.

Nos quedamos cinco días en Utopía, un eco hotel metido en la selva a la orilla del río Cahabón, y fue de mis decisiones favoritas de todo el viaje por Guatemala. Está a unos 3 km del parque y tiene alrededor de 220 metros de frente sobre el río, así que puedes bajar a meterte al agua cuando se te antoje (cuidado con la corriente, si llovió recientemente puede estar muy fuerte).
La comida
La comida que ofrecen es vegetariana con opciones veganas. Para mí eso fue un lujo enorme. Después de semanas negociando cada platillo, llegar a un lugar donde el menú completo ya es apto y no tengo que preguntar tres veces si el caldo lleva pollo se siente como unas vacaciones dentro de las vacaciones.
Ahora, la dinámica de las comidas tiene su chiste. La comida y la cena son estilo familiar, o sea, todos comen lo mismo en una mesa larga, y por eso tienes que anotarte antes de cierta hora, porque preparan contado según quién se apuntó. Suena rígido, y sí lo es un poco, pero a cambio pasa algo lindo. Cada noche el menú es distinto y la cena termina reuniendo al hotel entero. Ahí hicimos amigos que después nos volvimos a encontrar en nuestro viaje a Flores (del que escribiré pronto).
El desayuno funciona distinto, con un menú normal que pides dentro del horario y sin necesidad de anotarte. Las opciones veganas del desayuno me parecieron bastante básicas, y como no soy fan de la avena tipo mush, terminé casi siempre con smoothie de frutas y bagel con hummus. Está perfecto para unos días. Las comidas y las cenas estuvieron mucho mejor y casi siempre traían algo de proteína, a veces patties de soya o algún platillo de lentejas.
Tip que aplico en todos mis viajes: nosotros cargamos proteína en polvo y nos salva justo en lugares así, donde las opciones son limitadas. Si eres como yo, consíguela antes de llegar a Lanquín. En Ciudad de Guatemala o en Antigua la encuentras sin problema. Si te da curiosidad qué más cargo como nómada digital, lo cuento todo aquí.

El entorno (la verdadera razón para quedarse)
Trabajé cinco días con el río abajo y la selva enfrente, y creo que no he vuelto a tener una oficina así.
Utopía es también una finca de cacao orgánico, así que estás literalmente rodeada de plantas de cacao. Puedes caminar entre ellas, y ofrecen una actividad (pagada) donde te explican cómo se cultiva, la historia del cacao en la región y cómo se hace el chocolate desde la mazorca. Considerando que el cacao es originario de Mesoamérica y era sagrado para los mayas, hacerlo aquí ha de ser lindo. Yo no lo hice porque venía de Costa Rica y recién había hecho uno allá.
También hay hamacas y sillas colgantes en las áreas comunes, clases de yoga incluidas y senderos para caminar por la finca de cacao.
La ceiba
Y luego está el árbol. Desde la terraza se ve una ceiba enorme que se roba por completo el paisaje. Lo que me encanta es que tiene más que solo ramas, la ceiba tiene una historia que siempre me ha fascinado. Algo que me encantó es que la ceiba es el árbol nacional de Guatemala.
Para los mayas era mucho más que un árbol (tuve la fortuna de crecer en la zona Maya de México entonces esto es algo que aprendí en la escuela sobre la ceiba).

Los mayas lo llamaban Yaxché, y creían que sostenía el universo entero. Sus ramas, apuntando hacia los cuatro puntos cardinales, sostenían el cielo. El tronco representaba la vida en la tierra. Y las raíces bajaban hasta Xibalbá, el inframundo.
El decreto que la nombró árbol nacional de Guate reconoce que desde tiempos precolombinos los pueblos originarios celebraban sus ritos bajo su follaje, y en muchos lugares del país sigue estando prohibido cortarla.
Me pareció una casualidad preciosa. Estás en un sitio cuyo nombre significa “donde el río se esconde bajo la tierra”, con un río que literalmente se mete al subsuelo, mirando el árbol que los mayas entendían como el puente hacia ese mundo de abajo. Todo el paisaje de Semuc habla de lo que pasa debajo, y esa ceiba es la versión vegetal de la misma idea.
Lo que hay que saber antes de reservar ahí
Estar en Utopía implica desconectarte bastante del mundo. Estás lejos de todo, la conexión es limitada, y si se te antoja algo distinto de cenar, no hay a dónde ir.
Dicho eso, no estás atrapadx. Se puede ir a Lanquín, y de hecho puedes pedir un tuk-tuk en la recepción y ellos te lo arreglan. Lo único es que no es inmediato, así que si necesitas salir, pídelo con tiempo y no cuando ya vas tarde.
Semuc Champey para nómadas digitales: ¿se puede trabajar desde ahí?
Si viajas de mochilero, doce horas de camino no se piensan dos veces, es parte de la aventura y ya. Cuando eres nómada digital, el proceso mental para decidir ir o no a un lugar es otro. Aunque uno viaja y se avienta a explorar lugares increíbles, la realidad es que la mayor parte del tiempo toca trabajar, y meterte a una zona con internet dudoso y sin señal de celular por varios días deja de ser una anécdota para volverse un problema de agenda. Semuc Champey fue una conversación seria antes de ir.

La mayoría de la gente se queda una o dos noches, hace el tour de rigor y sigue su camino. Nosotros nos quedamos cinco días trabajando desde Utopía, con una de las vistas más bonitas que he tenido de oficina en cuatro años de nomada, y así recuperamos parte del tiempo que nos comió el trayecto.
La respuesta rápida es que sí se puede, y de hecho es lo que hicimos durante cinco días. Pero conviene entender bien en qué te estás metiendo.
Internet y señal
En el área del parque y sus alrededores la señal de celular es muy limitada o de plano inexistente. Yo traía SIM de Claro y simplemente no funcionó, así que los cinco días estuvimos únicamente con el wifi del hotel. Es posible que con Tigo tengas mejor suerte, porque en general jala mejor en zonas rurales de Guatemala, pero no lo puedo confirmar por experiencia propia.

Eso crea un punto único de falla que vale la pena tener claro. Si se hubiera ido la electricidad, y con ella el wifi, no habríamos tenido forma alguna de conectarnos, porque tampoco había datos móviles de respaldo. Tuvimos suerte y no nos pasó, pero el plan B habría sido irnos a Lanquín a buscar señal.
Cómo lo resolvimos
Nosotros hacemos diseño y desarrollo web, y trabajamos en línea todo el tiempo que estuvimos ahí. No hizo falta que todo fuera offline. Lo que sí fue clave es que tenemos flexibilidad de horario, así que simplemente no agendamos ninguna llamada durante esos días. Si el internet se caía un rato, no pasaba nada.
Un truco chiquito que siempre me salva es llevar mi extensión eléctrica. Los enchufes escasean, y con la extensión pude trabajar desde la terraza y el comedor, que es donde está la vista, en lugar de encerrarme donde hubiera contacto.
Mi resumen para nómadas. Semuc funciona muy bien si tienes flexibilidad de horarios y tu trabajo tolera un internet lento o intermitente. Descarga con anticipación lo que vayas a necesitar, no agendes llamadas importantes, y ve preparadx mentalmente para que la conexión se caiga en cualquier momento. En mi caso nunca pasó y pude hacer absolutamente todo lo que necesitaba, así que tampoco es un retiro de desconexión forzada.
¿Ir con tour o por tu cuenta?

Casi todo el mundo visita Semuc Champey con tour, y tiene sentido. Los tours resuelven el transporte, incluyen guía, y meten varias actividades en un solo día, que es justo lo que necesitas si vienes con una o dos noches y quieres exprimir el tiempo.
Qué incluye el tour típico
El tour estándar de la zona cuesta alrededor de Q200 y suele durar unas siete horas. Normalmente incluye transporte, guía, las cuevas de K’anba con velas, tubing en el río Cahabón, la caminata al mirador y tiempo libre en las pozas. Se contrata desde tu hospedaje o en Lanquín.
Por qué nosotros fuimos por nuestra cuenta
Tomamos esa decisión por dos razones. La primera es que teníamos cinco días y ningún apuro, así que no necesitábamos que alguien nos organizara la jornada. La segunda, y la más determinante, es que a mí no me gustan las cuevas, y las cuevas de K’anba son básicamente el corazón del tour. Sin esa parte, lo que quedaba era transporte y compañía, y eso lo podíamos resolver solos.

Ir por tu cuenta tiene ventajas reales. Entras cuando quieres, te quedas el tiempo que se te antoje, nadie te apura para salir de las pozas, y no pagas por actividades que no te interesan. La contra es que el transporte corre por tu cuenta, y que si quieres hacer las cuevas necesitas guía de todos modos.
Mi recomendación quedaría así. Si te interesan las cuevas, toma el tour. Si no te llaman, hazlo por tu cuenta y ve temprano.
Caminar hasta Semuc (y el tuk-tuk que nos rescató)
Desde Utopía hasta el parque hay unos 3 km, que suenan a nada. Nosotros dijimos “vamos caminando” con toda la seguridad del mundo.
El primer tramo es precioso, va bordeando el río y hay sombra. El problema empieza cuando sales a la carretera, donde ya no hay ni un árbol y el calor húmedo de Alta Verapaz te cae encima sin piedad. A media hora ya íbamos acalorados y replanteándonos nuestras decisiones de vida.
Y ahí apareció un tuk-tuk. Me parece que no hay muchos por ese camino, así que fue pura suerte que justo pasara uno y se detuviera a ofrecernos aventón mientras nos derretíamos al sol. Nos subimos, y en cuanto vimos cuánto nos faltaba todavía, celebramos la decisión. No llevábamos ni la mitad.
Desde Utopía el tuk-tuk cobra alrededor de Q50. Desde donde nos subimos nosotros, a media carretera, fueron Q15, pero si lo intentas te arriesgas a no encontrar uno y tener que continuar el camino a pie.
Qué hacer en Semuc Champey

Subir al mirador (hazlo primero)
Si me preguntas cómo organizar tu día, mi respuesta es empezar por arriba. Nosotros subimos al mirador antes de meternos al agua y estuvo perfecto.
La caminata toma entre 30 y 45 minutos, es empinada y con el calor se siente un poco pesado. Las escaleras están viejas y algunas venían enlodadas, así que no te vayas con la finta de que como es un destino acuático puedes subir en chanclas. Lleva tenis. La subida es posible para la mayoría de la gente en condición física normal, solo tómatelo con calma y lleva agua.
En el camino nos topamos con monos aulladores, lo que le dio a todo una vibra de aventura en la jungla que no se me va a olvidar. Y llegar arriba vale cada gota de sudor. Conforme te acercas al mirador, el azul de las pozas se va descubriendo entre la vegetación, y de repente lo tienes todo enfrente. Compramos un coco ahí arriba y nos lo tomamos mirando el paisaje, y ese momento fue de los más bonitos del viaje entero. Para Andrew, mi novio, es de las vistas más impresionantes que ha visto en todos nuestros años viajando.
Nadar en las pozas
Después de bajar del mirador, el agua se siente gloriosa. Son varias pozas escalonadas de distintas profundidades, el agua está fresca y transparente, y hay pececitos que se acercan a los pies (aviso por si eres sensible a las cosquillas, para mi fueron un poco fastidiosos pero no están en todos lados).

Casi toda la gente se queda en la primera poza, incluidos nosotros al principio, y hasta después nos dimos cuenta de que las demás estaban casi vacías. Así que disfruta un rato las primeras y luego camina hacia las de más adelante para tenerlas casi para ti.
Otras dos cosas. Ve temprano, porque los tours llegan más o menos a la misma hora y las pozas se llenan. Y trae repelente, que hay mosquitos.
Ojo con los lockers
Cerca del agua hay unos supuestos lockers, pero la mayoría están rotos. No cuentes con tener dónde dejar tus cosas seguras. Lo mejor es no llevar nada de valor y meter lo que sí necesites en una bolsa impermeable que puedas tener cerca todo el tiempo.
Las cuevas de K’anba
Yo no las hice porque las cuevas no son lo mío. Pero te cuento en qué consisten por si a ti sí te llaman, ya que es la actividad estrella de la zona.
Entras a una cueva natural con un río corriendo por dentro, alumbrándote únicamente con una vela en la mano, y avanzas nadando, trepando y escurriéndote por espacios estrechos mientras intentas que no se te apague la llama. Es obligatorio ir con guía local. Si eres claustrofóbica o no nadas bien, piénsalo porque no es una cueva turística con pasarela y barandal.
Tubing en el río Cahabón
Te avientas al río en una llanta y te dejas llevar por la corriente. Es lo más relajado y casi siempre viene incluido en los tours. Si te quedas en un hospedaje sobre el río, en algunos hasta puedes regresar flotando después del día en las pozas. Ojo con el nivel del agua, porque en temporada de lluvias va con mucha más fuerza.
Las grutas de Lanquín
Cerca del pueblo están las grutas de Lanquín, un sistema de cuevas de piedra caliza llenas de estalactitas y formaciones. Lo bueno pasa al atardecer, cuando miles de murciélagos salen de la cueva todos a la vez. Es un espectáculo natural y bastante más accesible que K’anba.
Nada. Literalmente nada.
Los otros días no hicimos prácticamente nada. Trabajé, comí, me tiré en las hamacas a ver el río y ese árbol enorme. Quiero defender esta opción, porque toda la información que vas a encontrar sobre Semuc Champey está armada para que exprimas el lugar en 24 horas, y resulta que es un lugar precioso para simplemente estar.
Qué llevar a Semuc Champey

| Qué | Para qué | Nota |
|---|---|---|
💵 Efectivo en quetzales |
Absolutamente todo | Lo más importante de esta lista. No hay cajeros en la zona. |
👟 Tenis con agarre |
La subida al mirador | Las escaleras están viejas y a veces enlodadas. Nada de chanclas. |
👙 Traje de baño |
Las pozas y el río | Ponlo desde temprano, los vestidores son limitados. |
🎒 Bolsa impermeable |
Celular, cámara, dinero | Los lockers del parque casi siempre están rotos. |
🦟 Repelente de insectos |
Mosquitos en las pozas | Sí hay, y sí pican. |
🧴 Bloqueador biodegradable |
El sol y el ecosistema | Te vas a meter a un área protegida, cuidémosla. |
💧 Agua |
La caminata y el calor | La humedad de Alta Verapaz deshidrata más de lo que crees. |
🩴 Zapatos de agua |
Las cuevas, si las haces | A mí me los vendieron y resultaron poco indispensables. Evalúa tu plan. |
🔌 Extensión eléctrica |
Trabajar desde la terraza | Tip de nómada. Los enchufes escasean y nunca están donde quieres. |
🔦 Batería portátil y lámpara |
Cortes de luz y caminos oscuros | La electricidad en la zona es un recurso escaso. |
🥤 Proteína en polvo |
Si comes plant based | Consíguela en Antigua o Ciudad de Guatemala, en Lanquín ya no. |
🗑️ Bolsita para tu basura |
Todo lo que entra, sale | No negociable. |
Tips prácticos para visitar Semuc Champey
Precios y horarios
La entrada al parque cuesta alrededor de Q50 para extranjeros y Q30 para guatemaltecos, más unos Q20 si llegas en vehículo propio. Los tours completos rondan los Q200. Y el tuk-tuk desde Utopía anda por los Q50. El parque abre todos los días de 8 de la mañana a 4 de la tarde. Tómalo todo como referencia, porque los precios cambian.
Trae efectivo. En serio, trae efectivo.
Este es el tip que más te puede salvar el viaje. En la zona no hay cajeros automáticos ni terminales de pago. Nosotros pagamos en efectivo los cinco días de hospedaje más todas las comidas y bebidas. Algunos lugares aceptan PayPal, pero le cargan una comisión bastante cara que en mi opinión no vale la pena.

Así que saca tu dinero antes, desde Antigua, Ciudad de Guatemala o de donde vengas, y calcula de más. No confíes en resolverlo llegando a Semuc. Aquí todo se mueve en efectivo.
Mejor época para ir
La temporada seca va más o menos de noviembre a abril y te da caminos en mejor estado y agua más cristalina en las pozas, que es cuando salen esos turquesas de foto. En temporada de lluvias el río baja con más fuerza, el agua puede verse más turbia y los caminos de terracería se complican. Si tu prioridad es el color del agua, ve en temporada seca. Yo fui en Abril.
¿Cuántos días quedarse?
La respuesta convencional es una o dos noches. Considerando que necesitas un día para llegar y otro para irte, eso ya te consume tres días de itinerario.
Yo diría otra cosa. Si viajas lento y puedes darte el lujo, quédate más. Cinco días nos permitieron ir a las pozas sin prisa, no madrugar, trabajar con una vista increíble y no sentir que el viaje de doce horas fue solo por una tarde de fotos. Aunque siendo clara esto solo aplica para cierto tipo de viajero. Si vienes con dos semanas para todo Guatemala, dos noches está perfecto.
Seguro de viaje
Entre cuevas, ríos, caminatas empinadas y caminos de terracería, esta no es la zona de Guatemala donde quieres andar sin seguro. Revisa que tu póliza cubra actividades de aventura. Yo recomiendo Genki, que está pensado para nómadas digitales, con dos planes según lo que necesites. Genki Native si no tienes seguro en tu país de origen, o Genki Traveler si solo necesitas cobertura de viaje adicional.
¿Vale la pena Semuc Champey?

Sí, incluso sabiendo perfectamente el trabajo y tiempo que cuesta llegar.
Semuc Champey es de esos lugares que Guatemala no te pone fácil, y creo que eso es justo lo que lo mantiene especial. No hay aeropuerto cerca ni carretera cómoda ni forma de llegar por accidente. Todo el que está ahí decidió cruzar medio país para estar ahí, y eso se siente en el ambiente.
Lo que más me gustó no fue la foto del mirador, aunque cumple todo lo que promete. Fue lo otro. Los días sin señal, el sonido del río mientras trabajaba, las cenas largas con desconocidos que terminaron siendo amigos, comer sin tener que preguntar si algo lleva animal, ver el agua cambiar de color según la hora. Cruzar Guatemala entera para llegar a un lugar donde un río se esconde bajo la tierra, y quedarme lo suficiente como para que dejara de ser un destino y se volviera, por unos días, ya sabes… mi hogar.
¿Vas rumbo a Semuc o estas armando tu ruta por Guatemala? Por acá también escribí sobre San Pedro La Laguna para nómadas digitales y sobre mi experiencia subiendo el volcán Acatenango. Y si quieres seguir mis viajes lentos por el mundo, te espero en mi Instagram @danieyanez Nos vemos por ahí 🪐

