En qué se basa el slow travel y cómo viajar lento me enseñó a ver la vida con otros ojos

Los slowmads exploran el mundo con una perspectiva diferente al nomadismo digital. Olvida la foto de la piña colada con la laptop frente al mar.

¿Qué es un slowmad? ¿en qué se basa el “slow traveling” o viajar lento? ¿en qué se diferencia el slowmading con los nómadas digitales? y ¿cómo puedo lograres estilo de vida? Ilustrado con fotos que tomé en Marruecos, el país que me enseñó a mi a viajar lento.

 

Vista de azoteas en Chefchaouen con ropa tendida y casas azules, ideal para nómadas digitales y consejos de viaje.

 

 

¿En qué se basa el “slow travel” o viaje lento? (Slowmad)

Para mí, el slow travel es un acto de rebeldía contra el turismo masivo y la típica urgencia de los viajes tradicionales. Comienza cuando te permites convertirte en una (pequeña y temporal) parte del lugar al que vas. Es llegar como un extraño y experimentar el cambio poco a poco, haciéndose todo cada vez más familiar. Se trata de practicar un turismo consciente, tomarte el tiempo y de verdad vivir en un nuevo espacio en lugar de simplemente ir de paso y experimentarlo a un nivel superficial.

Cuando la quietud sustituye la intensidad de un viaje para darle entrada a una transformación interna. Cuando te quitas la ansiedad de micro conquistas rápidas y efímeras. Cuando la lista de viaje se convierte en hacer cuscús con amigos locales y bailar al ritmo de sus tambores mientras cantan en un idioma que no entiendes. Cuando te dejas pintar la cara con los colores y las formas de sus tribus, o cuando tienes el privilegio de portar sus ropas tradicionales (y que lo reciban con los brazos abiertos). Es compartir tu propia cultura con ellos y sorprenderte con las similitudes, al mismo tiempo que admiras las diferencias. Para mí, eso es viajar lento.

Yo aprendí a viajar así en Marruecos. Las medinas laberintosas, las infinitas tazas de té de menta y las laargas conversaciones con amigos locales me hicieron darme cuenta de que no solo quería ver un lugar, sino sentirlo; conectar y aprender de él todo lo que pudiera. Te lo juro, Marruecos me cambió la vida. No me fui con una lista de atracciones por ver terminada, sino con un libro lleno de historias que guardaré en mi corazón para siempre.

 

¿Por qué elegir viajar lento?

Cuando comencé a viajar, mi estilo de viaje encajaba mucho más dentro de la categoría de backpacker o mochilera. Me movía inquieta de ciudad en ciudad, quedándome no más de dos o tres noches  persiguiendo atracciones turísticas para tachar de mi lista antes de encomendarme a la siguiente aventura en otro destino turístico.

 

Cuando viajar se vuelve un sueño borroso

Cada mañana parecía comenzar una carrera fugaz entre monumentos, senderos, museos, eventos y atardeceres. Pasaba las tardes persiguiendo el platillo local de moda según algún post que vi en instagram y llenaba el día con mapas, caminatas  y el típico “bueno, ¿ahora qué?” del que nadie habla pero indudablemente llega tras la experiencia más esperada de tu viaje. Cuando por fin llegas a ver el gran edificio o monumento o pruebas el platillo deseado. Cuando el sueño se cumple y te toca salir por la puerta de atrás y seguir con tu día.

Así los recuerdos poco a poco se mezclaron en un carrousel confuso de cinco mil iglesias europeas, y mis mejores experiencias, estaban protagonizadas por estatuas, cuadros y artistas famosos en la historia. Todo comenzó a girar en torno a los lugares, no tanto a las personas (obviamente con la ocasional excepción de aquellos “mejores amigos por un día” que solo te encuentras en hostales y que literalmente nunca vuelves a ver). Me di cuenta de que no estaba experimentando el mundo, sino rozando la superficie.

A los pocos meses de movimiento frenético y brincando de hostal en hostal por Europa sin rumbo claro ni plan (durmiendo en literas en habitaciones compartidas con desconocidos, apretada en autobuses malolientes y empacando y desempacando la maleta que contenía toda mi existencia una y otra vez), llegó el día en que dije: no puedo más. Me crucé con un límite que me obligó a cambiar de ritmo. Aunque sí, fue una de las experiencias más interesantes y emocionantes de mi vida, definitivamente no era un estilo de vida sostenible a largo plazo para mi (y objetivamente yo creo que para casi nadie).

Me di cuenta de que mi objetivo no era ver el mundo, sino experimentarlo.

 

De mochilera a viajera (slowmad)

Así que le bajé a la intensidad. Fui transitando por diferentes estilos de viaje: de mochilera sin plan ni rumbo fijo, a hacer voluntariados y sentir un poco más de estabilidad, a ser nómada digital y vivir un poco más como “turista que se queda a largo plazo”, hasta finalmente descubrir que para mí, lo mejor es el slow traveling, o sea, viajar lento.

De pronto, comencé a ir a la misma cafetería cada mañana y comencé a reconocer las caras de la gente que, todos los días, cruzaba la misma calle a la misma hora para ir a trabajar. Aprendí pedacitos del idioma local y descubrí que las mejores “atracciones” no siempre están en el “top 10 de lugares imperdibles que visitar en X lugar”, sino en la gente, y en la vida cotidiana.

Comencé a desear un estilo de viaje que no solo se basara en tachar lugares de mi lista, sino adentrarme en la cultura local de los lugares que visito. Hacer amigos locales y aprender sobre sus tradiciones, su cultura, sus platos típicos y sus ritmos de vida diarios. Adapté mi manera de viajar para que fuera no solo más presente, sino más responsable y más consciente. Así fue que encontré el termino “slowmad”.

 

 

 

¿Qué es exactamente un Slowmad?

El término “slowmad” es una combinación de “slow” (lento) y “nomad” (nómada).

En pocas palabras, un slowmad es un nómada digital que se toma su tiempo para lograr una conexión más profunda con la cultura del lugar que visita. Así, en vez de saltar de país en país cada pocas semanas, viajamos lento quedándonos meses en el mismo lugar.

Sí, trabajamos en línea como los nómadas digitales y en esencia es muy similar, pero un “viajero lento” se da el espacio de entender la cultura, la comida, incluso algunas palabras del idioma y las particularidades del sitio que está visitando.

 

¿Qué es un Nómada Digital?

Un nómada digital es una persona que tiene independencia geográfica, que viaja por el mundo y sus ingresos provienen de algún trabajo o negocio que realiza online. Ya que no tiene la obligación de estar en una oficina física, un nómada digital se puede mover libremente y viajar a cualquier ciudad, estado, o país sin prescindir de un ingreso.

Los nómadas digitales suelen tener un estilo de vida que tiende a ser más similar al de un turista que al de un local. Cuando no se está trabajando, se está turisteando y vacacionando. En general se juntan en grupos con otros nómadas digitales e invierten su tiempo libre en explorar el nuevo lugar donde se encuentran para luego luego moverse al que sigue. Si tienes curiosidad, checa este artículo que escribe donde exploro las dificultades de este estilo de vida.

El viajar despacio cambia la narrativa. En vez de intentar verlo todo, saboreas lo que estás viviendo en el momento. Te invita a estar más en el presente y para mí, esto marcó toda la diferencia.

 

 

Características del slow travel

Vivir, no solo visitar. El viajar lento es lo opuesto a coleccionar países en un mapa. Yo lo veo como cruzar barreras culturales y aprender a bailar al ritmo de un lugar. Es para quien prefieren tomar un té de menta en la misma cafeteria marroquí cada mañana y encontrarse con la sonrisa del dueño que sirve a miles de turistas, pero te reconoce a ti y se alegra de verte regresar.

 

Un hogar lejos de casa

Quédate lo suficiente para reconocer el olor de los mercados, el sonido de los saludos locales y la forma en que la luz cae sobre la calle a distintas horas. Yo lo defino como establecer una permanencia temporal. Esto se puede traducir en rentar un apartamento y quedarse varios meses en un mismo pueblo o ciudad, aprender frases del idioma local, cocinar la comida típica e interactuar con la comunidad haciendo amigos locales.

 

Apoyar a la economía local

Uno de los principales básicos del turismo consciente es dejar una huella positiva. Integrarse en la comunidad de manera auténtica y responsable. Puedes elegir alojamientos locales en lugar de cadenas hoteleras cuando sea posible, comer donde come la gente y hacer un esfuerzo para que tu gasto beneficie directamente a quienes viven ahí. Así ayudarás a preservar la identidad cultural y las tradiciones en lugar de contribuir a diluirlas por el turismo masivo.

 

Conexión con el entorno

El slow travel consiste en fijarse en los detalles: un niño jugando en un callejón, el silencio de las calles por la mañana, el aroma del pan recién hecho en la panadería de la equina. Al viajar despacio, consumes menos, generas menos desechos y te mueves con más consciencia. Descubres la belleza en la rutina, en la quietud y al mismo tiempo exploras una nueva cultura y distintas formas de vida.

 

Conciencia y respeto cultural

Cuando te quedas más tiempo, tienes oportunidad de entender los “porqués”. Aprendes cuándo saludar con un apretón de manos o con un beso, qué colores tienen un significado simbólico y por qué ciertos platillos sólo se sirven en momentos específicos del año. Yo, por ejemplo, aprendí en Marruecos que durante el ramadán rompen el ayuno con un dátil (los mejores que he probado en mi vida, por cierto).

 

¿Cuál es la diferencia entre un Nómada Digital y un Slowmad?

Generalmente un nómada digital viaja a un ritmo más acelerado, cambiando de ciudad o país con mucha más frecuencia. Se involucran menos con la comunidad local y su estilo de vida en el destino se asemeja más a la de un turista aunque permanezcan tiempos más largos que quien llega de vacaciones.

En cambio, slowmads o viajeros lentos, exploran el mundo con una perspectiva diferente al nomadismo digital. Olvida la foto de la piña colada con la laptop frente al mar. Un slowmad se queda un tiempo de dos a seis meses en un lugar, se involucran con la comunidad local y viajan más responsablemente considerando el impacto que su presencia tiene en el destino.

 

 

 

¿Cómo hacer slow travel?

Convertirse en slowmad o un viajero lento, no se trata solo de reservar estancias largas, sino de reconfigurar tu forma de pensar sobre los viajes y el mundo. La verdadera libertad llega cuando aceptas que no tienes que ver todo, y que eso está perfectamente bien.

 

Lo que vas a necesitar para tu viaje: lo intangible

Cambio de mentalidad

Esto para mi ha sido lo más difícil. Es muy fácil romantizar la idea de quedarse en un mismo lugar extranjero por periodos largos de tiempo, pero decidir por cuánto y en dónde puede ser un reto. Ademas, la tentación de subirte a todos los trenes, buses y vuelos posibles es real. Viajar lento comienza cuando resistes la urgencia de “coleccionar” ciudades como si fueran souvenirs y aceptas que viajar no es tachar una lista de deseos, sino de cultivar experiencias significativas. No es una carrera por acumular sellos en tu pasaporte, sino una oportunidad de auto-descubrimiento, intercambio cultural, y conexión con el mundo.

 

Elegir del destino correcto

Una de mis mejores amigas se mudó a un nuevo país al otro lado del mundo y eligió una ciudad poco conocida. Mucha gente le recomendaba que se fuera a la capital o a las ciudades más famosas y ella decidió ignorar las recomendaciones e irse por la que se ajusta a sus preferencias. “Que a una persona le guste y recomiende ciudades grandes, no significa que eso sea lo mejor para mi. Yo prefiero irme a un lugar pequeño con costa”, me dijo.

Elegir el lugar es super importante para tener una buena experiencia. Busca lugares que resuenen con tus intereses. Puedes considerar factores como el idioma, la cultura, la accesibilidad, el transporte, la comida y el costo de vida.

Para elegir un lugar que resuene con tus intereses, considera factores como:

  • Compatibilidad con tu estilo de vida: ¿prefieres el caos de la ciudad o estar en un campo pacífico?
  • Idioma y cultura:  ¿te emociona aprender sobre una cultura diferente o prefieres un sitio más familiar?
  • Accesibilidad: ¿qué tan fácil es moverte sin coche?, ¿qué tal el transporte público?
  • Gastronomía: ¿vas a cocinar en casa?, ¿tienes acceso a tus ingredientes favoritos?
  • Costo de vida: ¿tu presupuesto te permite quedarte más tiempo sin estrés?

Para mi, Marruecos fue el lugar ideal para comenzar a viajar lento: asequible, culturalmente rico y lleno de gente cálida y acogedora. Podía pasar una tarde paseando en la media y al siguiente quedarme horas en una cafetería tomando té con vista al mar.

 

 

 

Abraza e integrate en la cultura local

Deja de ser observador y conviértete en participante de la vida diaria. Saluda a tus vecinos, únete a eventos, participa en talleres, aprende sobre el estilo de vida local, las tradiciones y creencias. Pasea por los mercados, las plazas y las calles principales, no solo para comprar, sino para captar el ritmo del día y escuchar los sonidos del lugar en el que estás. Te juro que, sin importar si es super caótico o tranquilo, algún día lo vas a extrañar y esos recuerdos serán unos tesoros.

Mis actividades favoritas son pasear sin rumbo, visitar mercados locales y frecuentar cafeterías. Observa y absorbe los matices de la vida cotidiana. Creo que deberíamos practicar más esto incluso en nuestras propias ciudades de origen.

Maneras prácticas de integrarte:

  • Toma una clase del idioma local o participa en intercambios de conversación (muchos locales buscan practicar inglés con extranjeros).
  • Apuntate a un taller de cocina y aprende a preparar platos regionales.
  • Asiste a festivales y eventos sociales, incluso los más pequeños.
  • Pasa las mañanas en la misma cafeteria o panadería hasta que se sepan tu orden de memoria.

Cuanto más participas, más capas de la cultura descubres, esas que viajar rápido jamás te mostrará. Y esto es lo mejor: comienzas a experimentar un sentido de pertenencia y de hogar en el lugar que alguna vez se sintió ajeno.

 

Grupo de amigos en Marruecos reunidos para romper el ayuno de Ramadán
Grupo de amigos en Marruecos reunidos para romper el ayuno de Ramadán

 

 

Ls esenciales tangibles para viajar lento

El slow travel no es solo mentalidad, también hay que tener la logística adecuada para poder vivir cómodamente. Aquí te cuento cómo prepararte para el largo plazo.

Visa y requisitos

Antes de enamorarte de un país por las fotos que viste en redes, revisa cuánto tiempo puedes quedarte legalmente ahí. Hoy en día, muchos destinos ofrecen visas para nómadas digitales que te permiten trabajar en remoto mientras vives en el país elegido por varios meses (e incluso años).

El proceso para la visa y los requerimientos van a depender muchísimo del destino que elijas (algunos piden comprobante de ingresos, ahorros, un trabajo remoto estable o seguro médico). Simplemente asegúrate de aplicar para la visa correcta y contar con los recursos necesarios para mantenerte financieramente.

Evita sorpresas organizando todo el tema de la visa y de la entrada al país antes de comprar ese boleto de sólo ida.

 

Un seguro de viaje que funcione para ti.

Esto no lo dejes pasar. Para viajes largos, elige un seguro de viaje especifico para nómadas digitales o viajeros de estancias largas que cubra no solo emergencias médicas, sino también otros posibles imprevistos de viaje: pérdida o robo de equipo, interrupciones de viaje, equipaje extraviado, etc.

No te voy a recomendar uno en particular en este momento porque en la única ocasión que tuve la necesidad de levantar una solicitud con el seguro de viajes que tenía en ese momento, la experiencia fue bastante mala, por lo que ya no recomiendo el uso de safety wing. Pero hey, haz tu propia investigación… A la próxima que tenga un problema, si me va bien, ya volveré a recomendarte algo por acá.

 

 

 

Alojamiento para viajes largos

Olvídate de ir extendiendo semanal. Mejor busca un depa amueblado o una guesthouse que puedas rentar por mes (suele ser más barato y mucho más cómodo).

 

¿Cómo elegir en qué zona rentar mi departamento?

Escoger la zona es tan importante como la ciudad misma. Si vas a quedarte un mes o más, esta decisión puede cambiar tu rutina y experiencia del día a día. Yo, sí le invierto un buen rato a esta parte. Esto es lo que yo hago:

  1. Categorizar el tipo de lugares que me interesa tener cerca (restaurantes, bares, mercados, lavandería, gimnasios, parques, etc).
  2. Investigar los lugares que me parecen más interesantes en la ciudad o pueblo que voy a visitar.
  3. Marcarlos en mi mapa en google para una mejor idea de qué area tiene más de lo que a mi me interesa.
  4. Revisar rutas de transporte y ver paradas de autobus o metro.
  5. Comparar con mi presupuesto: puede que el área más perfecta sea más cara o que una zona más tranquila en las afueras ofrezca una mejor relación calidad-precio. Algunas veces me quedo justo en el corazón de la ciudad que elegí, otras veces, uso transporte público o rento una moto y me quedo en la periferia de la zona que más me gustó. Depende del lugar.

En Marruecos, elegí un lugar en la orilla de la Medina en lugar de estar justo en el centro, lo que se tradujo en noches más tranquilas, más espacio y a un paso de los lugares más emocionantes. Lo importante es que el mapa me ayuda a tomar una decisión informada.

 

Trabajo remoto

Conseguir trabajo remoto es uno de los pasos esenciales para poder vivir viajando lento como slowmad o nómada digital.

El trabajo debe ser completamente remoto, lo que significa que no seas requerido presencialmente en alguna oficina. Puedes hacerlo como asalariado pero también puedes ofrecer servicios profesionales independientes. Hay diferentes tipos de trabajos que se pueden realizar a través de internet.

He conocido viajeros que eran de todo: desde psicólogos, traductores y bloggers hasta desarrolladores web. El punto es encontrar algo que vaya con tus preferencias y habilidades. Al final del articulo dejaré algunos recursos para que empieces tu búsqueda.

 

 

 

Consejos prácticos para empezar a viajar lento

Si estás listo para probar el slow travel, aquí te doy una lista de cosas que me ayudaron a mi a prepararme.

  • Empieza con un mes de prueba en un solo destino antes de comprometerte a un año completo de viaje lento.
  • Usa plataformas de renta mensual como Airbnb (con descuentos para estancias largas), Flatio o grupos locales de Facebook para vivienda.
  • Equilibra tu trabajo y la aventura (bloquea tus horas de trabajo para que el turismo no se coma tu productividad… o al revés).
  • Aprende frases básicas en el idioma local.
  • Presupuesta tiempo para no hacer nada. Habrá días en lo que necesites simplemente descansar y está bien.
  • Mantente flexible incluso con un ritmo más pausado, los planes cambian y es normal.

 

Reflexiones finales

El mundo es mejor cuando te das el tiempo de disfrutarlo. Cuando pienso en Marruecos, mis mejores recuerdos no son de los monumentos o la arquitectura, es de la gente y de los momentos que tuve la oportunidad de vivir cuando decidí quedarme e ir más lento. Recuerdo a los amigos que hice (locales marroquís y viajeros de todo el mundo) compartiendo experiencias juntos. Las reuniones de baile con rondas infinitas de té de menta y la quietud sagrada de vivir el ramadán de cerca, entendiendo su cultura y su religion de una manera que transformó mi entendimiento.

Una amiga marroquí nos enseñó a cocinar cuscús desde cero. Cantamos, bailamos, reímos y comimos todos de un mismo plato. En medio de todo eso, me enamore y encontré a mi compañero de viaje. Todavía siento el aire fresco de la mañana durante una sesión de yoga al amanecer con personas de distintos países mientras la oración flotaba en el horizonte. Todo, entretejido, fue una vida a un ritmo lento, intensamente vivido.

Eso es lo que te da viajar lento: la oportunidad no solo de visitar un lugar, sino dejarte transformar por él, da igual si pasas un mes en un pueblo costero o un año en la montaña, lo importante es bajar el ritmo lo suficiente como para caminar por las misas calles hasta que se sientan como tu hogar. Cuando desaceleras, el mundo se abre de maneras que no puedes planear ni predecir. Y ahí es donde sucede la verdadera magia.

Recursos:

Por último, aquí tienes algunos recursos para impulsar o ampliar tu carrera remota:

  • We Work Remotely: bolsa de trabajo confiable para roles remotos.
  • FlexJobs: ofertas remotas seleccionadas y verificadas.
  • Remote.co: empleos y recursos tanto para principiantes como para profesionales del trabajo remoto.
  • Jobspresso: trabajos remotos en tecnología, marketing y más.
  • Working Nomads: oportunidades de trabajo remoto actualizadas regularmente.
  • Upwork: mercado freelance para todo tipo de proyectos.
  • Te recomiendo revisar este artículo donde Natasha, nómada digital mexicana, enlista 60 paginas para conseguir trabajo remoto.

Espero que te haya servido y si tienes alguna duda sobre viaje puedes contactarme por instagram.

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